¡El Papa también dimite! y ayer tuvimos una muestra obvia de ello, después
de casi 600 años. Benedicto XVI anunció que por motivos de salud, y después de
meditar detenidamente su situación, ha optado por dejar el sillón de Pedro a
otro Pontífice que tenga la fuerza suficiente para soportar tan honorable carga. Él se encuentra, a sus
86 años, exhausto y necesita que sea otro (porque seguro que no será otra) el
que sobrelleve la cruz del Calvario que significa ser dirigente de los anhelos
de millones de católicos en todo el mundo. Se abre así un nuevo debate ¿Quién
será el elegido para tan digna y docta misión? ¿Quién será el que se calzará las
sandalias del pescador?
En un par de meses tendremos la respuesta y podremos comprobar si la Iglesia Católica Apostólica y Romana
dirige sus pasos mirando de tú a tú a sus feligreses, u opta por observarlos
desde el púlpito, como lo ha venido haciendo durante siglos.
Imagen: Baldaquino de San Pedro de Bernini