Éramos dos de los cuatro jinetes del Apocalipsis,
¿dónde se habían metido nuestros hermanos? ¿Cómo pretendían que empezáramos el
fin del mundo si ellos no estaban allí? Más tarde supimos que se habían
entretenido en un burdel (¡tantas luces les afectan al cerebro!) porque el
“jefe” les había concedido fiesta, ya que había decidido aplazar el juicio final
para otro día. Lo sentimos por los mayas.
Fotografía: personal




