Unido a mí, a mis sueños y anhelos, te encuentras tú,
Deseo, anudado a mis entrañas por una pasión que se evidencia cuando nos
encontramos frente a frente. Juntos hemos
trenzamos maravillosas ternuras y algunas quimeras sin fruto. Aún recuerdo cuando
llegaste a mí como sueño de juventud, rompiendo los esquemas marcados por
aquellas creencias que hablaban de pecados, y me enseñaste nuevos caminos, que de
la mano, siempre juntos, hemos recorrido, lugares transitados habitualmente y
otros quedos y angostos, ocultos a los ojos curiosos. Vicisitudes que han
tejido y lo continuaran haciendo el marco maravilloso de una existencia.
Imagen: Fondo personal


